Utilizar las Tecnologías de Información y Comunicación en los procesos educativos de nuestra institución es sin duda todo un reto tanto para estudiantes como para maestros. Tal y como lo expresé en entradas anteriores, suponer que los estudiantes de hoy -por el simple hecho de haber nacido en la era digital- saben utilizar adecuadamente las tecnologías de la información y comunicación, es un absurdo. Lo anterior se evidencia con claridad en el video “Educación y nativos digitales” que compartimos esta semana en el curso de TIC Coursera UNAM.
Si efectivamente un buen número de estudiantes muestran dificultades para manejar adecuadamente las TIC; el grueso de los docentes con el estigma de inmigrantes digitales, presentan el mismo problema y muchos muestran resistencias importantes para enfrentarlo.
Si efectivamente un buen número de estudiantes muestran dificultades para manejar adecuadamente las TIC; el grueso de los docentes con el estigma de inmigrantes digitales, presentan el mismo problema y muchos muestran resistencias importantes para enfrentarlo.
Por lo expresado con antelación, hoy resulta más
que urgente apuntar hacia la competencia digital, misma que habremos de
desarrollar ampliamente, de manera conjunta, dicentes y docentes.
Ahora bien, para nadie es un secreto que los
estudiantes de hoy aprenden de manera distinta a como lo hacíamos hace unos
años; exigirles que aprendan como antaño es más que una necedad. El diseño de
los nuevos currículos y la práctica de la enseñanza deben tener en cuenta a los
destinatarios y sus necesidades actuales; si bien los objetivos y contenidos no
deben acomodarse a los intereses de los estudiantes, si debemos tomarlos en
cuenta para que el proceso se concrete de mejor manera y, en ello, las TIC
juegan un papel muy importante.
Pero educar en, por, desde y para las TIC requiere
sin duda alguna de capacitación. Primariamente los educadores del centro la
requerimos para, posteriormente y de manera transversal, desarrollar de a poco
la competencia digital entre nuestros estudiantes a lo largo de su
bachillerato. Es decir no es sólo una asignatura quien debiera fomentar y
desarrollar dicha competencia, es menester que en todo el currículo apuntemos
hacia ella y trabajemos en pro de su desarrollo. Por alguna suerte, somos
muchos los maestros en nuestro centro que trabajamos sobre el particular en
Coursera y podemos replicar lo aprendido con nuestros compañeros.
Analicemos, si la encomienda es determinar las
habilidades a desarrollar por alumnos y maestros, debiéramos hacer una
vinculación con la Taxonomía de Bloom, que clasifica las operaciones de
aprendizaje en seis niveles de complejidad crecientes (recordar, entender,
aplicar, analizar, evaluar y crear). A partir del trabajo con las tecnologías
de la información y la comunicación, se observan hoy algunos efectos sobre
dicha taxonomía que la vinculan con la era digital, y que podemos apreciar con
claridad en el siguiente gráfico tomado de Eduteka (ver documento íntegro).
Tal y como se aprecia, esta adaptación sigue
basándose en los seis niveles de la taxonomía original (recordar, comprender,
aplicar, analizar, evaluar y crear), aunque en los mismos se incorporan las
tareas digitales que, se agregan dentro de los anteriores como subniveles.
Si bien es cierto que en el gráfico superior se
determinan con claridad las habilidades digitales que nos permiten acceder a
cada uno de los niveles, resulta conveniente identificar las herramientas
digitales que nos permiten realizar las tareas para cada uno de ellos.
Para tales efectos nada mejor que utilizar la Pirámide de Bloom de Samantha
Penney, donde aparecen algunas herramientas para usar en cada uno de los seis
niveles taxonómicos, mismas que se vinculan con los distintos ambientes de interacción, información, producción y exhibición.
Claro está que tanto alumnos como maestros podemos
desarrollar habilidades del pensamiento sin apoyo de las TIC, sin embargo,
trabajando con las tecnologías no podemos caer en el error que supondría
intentar llegar al proceso de “creación” sin haber asimilado todos los niveles
previos. Ello ocurre, lamentablemente con demasiada frecuencia, pero el efecto
de tener una mala base, puede hacer que la propia pirámide se desplome.
Ahora bien, si en nuestra institución un porcentaje
importante de la comunidad educativa cuenta con teléfonos inteligentes, es
necesario conocer las aplicaciones que para ellos existen disponibles en la
red, para tales efectos comparto un agregado en esquemas de herramientas 2.0 y
apps para distintas plataformas.
En fin habremos de "piconiar" (verbo
acuñado por una prófuga digital compañera de angustias en estos menesteres)
para aprender a utilizar todas las aplicaciones habidas y por haber y así
compartir con nuestros alumnos.
¡Dios, tenemos mucho por hacer!
¡Dios, tenemos mucho por hacer!




